El rosal y el naranjo
dejan de crecer al verme.
Ellos lo saben todo.
Fueron testigos mudos.
En revancha
las naranjas se secaron
y las rosas de terciopelo
se negaron al olor
a embellecer el patio.
Yo les negué el agua
dejé de cortarles las hojas secas
y de hablarles.

Me aguardan cada año
algo distantes
abúlicos de esperar.
Al principio
hacemos que no nos vemos
luego, en la oscuridad
a escondidas
en la noche
los oigo murmurar.
Me hago la despistada
me como una naranja

Patio
(Hammam, 2008)

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